Popular Posts las pequeñas imagenes

meneghino ©. Con la tecnología de Blogger.

Blogger templates

Blogger news

www.facebook.com/Meneghino-1241104175997286/

VERDE

correspondenciAs

dreAms ·· José MUJICA ·· Discurso de José Mujica en Río+20 ·· Il Discorso del Presidente dell'Uruguay Pepe Mujica ·· E' l'uomo che governa il mercato o il mercato che governa l'uomo? ·· Президент Уругвая Хосе Мухика · Самый бедный президент в мире ·· 세계에서 가장 가난한 대통령...우루과이 ·· Le président uruguayen Jose Mujica, dit "Pepe" reverse 90% de son salaire aux œuvres sociales de son pays ·· el Presidente de La Republica Oriental Del Uruguay en la ONU; José Mujica. Participó de la 68° Asamblea General de Naciones Unidas, 24 de setiembre 2013 ·· Venimos a la vida intentando ser felices. Porque la vida es corta y se nos va y ningún bien vale como la vida y esto es elemental ·· Uruguay legalises production and sale of cannabis ·· Discorso in ITALIANO di MUJICA · Pepe Mujica, President of Uruguay in UN Speech with ENGLISH ·· Arriverderci José Mujica ·· Entrevista al presidente de Uruguay · José Mujica ·· José Pepe Mujica, Presidente dell’Uruguay · un mito ·· Van a decir que soy pobre, pero mi definición es la de Séneca: "Pobre es el que necesita mucho" ·· Human · Yann Arthus-Bertrand

"La vida, ... Venimos a la vida intentando ser felices.
 Porque la vida es corta y se nos va y ningún bien vale
 como la vida y esto es elemental."

Jose Mujica
"Inventamos una montaña de consumo superfluo, y hay que tirar y vivir comprando y tirando. Y lo que estamos gastando es tiempo de vida, porque cuando yo compro algo, o tú, no lo compras con plata, lo compras con el tiempo de vida que tuviste que gastar para tener esa plata. Pero con esta diferencia: la única cosa que no se puede comprar es la vida. La vida se gasta. Y es miserable gastar la vida para perder libertad."
Discurso en ESPAÑOL de MUJICA 
"Autoridades presentes de todas las latitudes y organismos. Muchas gracias. Nuestro agradecimiento al pueblo del Brasil y a su señora presidenta. Muchas gracias a la buena fe que seguramente han manifestados todos los oradores que me precedieron.
Que expresamos la íntima voluntad como gobernantes de acompañar todos los acuerdos que esta nuestra pobre humanidad pueda suscribir.
Sin embargo permítasenos hacernos algunas preguntas en voz alta. Toda la tarde se ha estado hablando del desarrollo sustentable, de sacar a inmensas masas de la pobreza, ¿que es lo que aletea en nuestras cabezas?
El modelo de desarrollo de consumo, es el actual de las sociedades ricas. Me hago esta pregunta, ¿que le pasaría a este planeta si los hindúes tuvieran la misma proporción de auto por familia que tienen los alemanes, cuanto oxigeno nos quedaría para poder respirar?
Más claro, el mundo tiene los elementos hoy materiales como para hacer posible que 7,000,  8,000 millones de personas puedan tener el mismo grado de consumo y de despilfarro  que tienen las más opulentas sociedades occidentales.
Será posible? O tendremos que darnos algún día otro tipo de discusión. Porque hemos creado una civilizaciones en la que estamos, hija del mercado, hija de la competencia, que ha deparado progreso material portentoso y explosivo.
Pero lo que fue la economía del mercado a creado sociedades del mercado.
Y nos ha deparado esta globalización, que significa mirar por todo el planeta.
Estamos gobernando la globalización o la globalización nos gobierna a nosotros. Es posible hablar de solidaridad y de que estamos todos juntos en una economía que esta basada en la competencia despiadada. Hasta donde llega nuestra fraternidad.
Nada de esto lo digo para negar la importancia de este evento, no, es por el contrario, el desafio que tenemos por delante es de una magnitud de carácter colosal y la gran crisis actual no es ecológica sino política, el hombre no gobierna hoy. La fuerza que ha desatado, sino que la fuerza que ha desatado los gobiernan al hombre.
La vida, porque no venimos al planeta para desarrollarnos en términos generales. Venimos a la vida intentando ser felices. Porque la vida es corta y se nos va y ningún bien vale como la vida y esto es elemental.
Pero si la vida se me va a escapar trabajando y trabajando para consumir un plus, y la sociedad de consumo es el motor. Porque en definitiva si se paraliza el consumo o se detiene, se detiene la economía y si se detiene la economía que es el fantasma del estancamiento para cada uno de nosotros. Pero ese hiperconsumo a su vez es el que esta agrediendo al planeta y tienen que generar ese hiperconsumo cosa que no es poco, porque hay que vender mucho. Y una lamparita eléctrica no puede durar más de mil horas prendidas, pero hay lamparitas electricas que pueden durar 100 mil, 200 mil horas, pero esas no se pueden hacer porque el problema es el mercado, porque tenemos que trabajar y tenemos que tener una civilización de uso y tire y estamos en un círculo viciosos.
Estos son problemas de carácter político que nos están diciendo la necesidad de empezar a luchar por otra cultura.
No se trata de plantearnos volver al hombre de las cavernas, ni tener algún monumento del atraso. Es que no podemos indefinidamente continuar gobernados por el mercado, sino que tengamos que gobernar al mercado, por ello digo que el problema es de carácter político.
Y en mi humilde manera de pensar. Porque nuestros viejos pensadores definían, Epicuro, Seneca y los Aymara: Pobre no es el que tiene poco, sino que verdaderamente pobre es el que necesita infinitamente mucho y desea y desea y desea más y más. Esta es la clave de carácter cultural; entonces, quiero saludar el esfuerzo y los acuerdos que se hacen. Y los voy a acompañar como gobernante, porque se que alguna de las cosas de la que estoy diciendo rechinan, pero tenemos que darnos cuenta.
La crisis del agua, la crisis de la agresión al medio ambiente. No es una causa, la causa es el modelo de civilización que hemos montado, y lo que tenemos que revisar es nuestra forma de vivir.
¿Por qué? Pertenezco a un pequeño país muy bien dotado de recursos naturales para vivir. En mi pais hay 3 millones de habitantes, un poco más, 3 millones 200, pero hay unas  13 millones de vacas que son  que son de las mejores del mundo, unas 8 o 10 millones de ovejas estupendas, mi país es exportador de comida, de lácteos, de carne, es una penillanura, casi el 90% de su territorio  es aprovechable.
Mis compañeros trabajadores lucharon mucho por las 8 horas de trabajo, ahora el que consiguiendo 6 horas, pero el que consigue 6 horas se consigue dos trabajos, por lo tanto trabaja mucho mas que antes, ¿por qué? porque tiene que pagar una cantidad de cuotas, la motito que compró, el autito que compró y paga cuotas y paga cuotas, es cuando quiera acordar es un viejo reumático como yo y se le fue la vida y uno se hace esta pregunta: ¿ese es el destino de la vida humana? Estas cosas son muy elementales, el desarrollo no puede ser en contra de la felicidad, tiene que ser a favor de la felicidad humana, a favor del amor, arriba de la tierra, de las relaciones humanas, de cuidar a los hijos, de tener amigos, de tener lo elemental, porque precisamente que eso es el tesoro más importante que tiene, cuando luchamos por el medio ambiente el primer elemento del medio ambiente se llama La Felicidad Humana."
Discorso in ITALIANO di MUJICA 
Autorità presenti di tutte le latitudini e organismi, grazie mille. Grazie al popolo del Brasile e alla sua Presidentessa, Dilma Rousseff. Mille grazie alla buona fede che, sicuramente, hanno presentato tutti gli oratori che mi hanno preceduto. Esprimiamo la profonda volontà come governanti di sostenere tutti gli accordi che, questa nostra povera umanità, possa sottoscrivere.
Comunque, permetteteci fare alcune domande a voce alta. 
Tutto il pomeriggio si é parlato dello sviluppo sostenibile. Di tirare fuori le immense masse dalle povertà.
Che cosa svolazza nella nostra testa? Il modello di sviluppo e di consumo, che é l’attuale delle società ricche?
Mi faccio questa domanda: che cosa succederebbe al pianeta se gli Indù in proporzione avessero la stessa quantità di auto per famiglia che hanno i tedeschi?
Quanto ossigeno resterebbe per poter respirare? Più chiaramente: possiede il Mondo oggi gli elementi materiali per rendere possibile che 7 o 8 miliardi di persone possano sostenere lo stesso grado di consumo e sperpero che hanno le più opulente società occidentali? 
Sarà possibile tutto ciò? 
O dovremmo sostenere un giorno, un altro tipo di discussione? 
Perché abbiamo creato questa civilizzazione nella quale stiamo: figlia  del  mercato,  figlia  della  competizione  e  che  ha  portato  un  progresso  materiale  portentoso  ed esplosivo. L’economia di mercato ha creato società di mercato. E ci ha rifilato questa globalizzazione, che significa guardare in tutto il pianeta.
Stiamo governando la globalizzazione o la globalizzazione ci governa??? 
È possibile parlare di solidarietà e dello stare tutti insieme in una economia basata sulla competizione spietata? Fino a dove arriva la nostra fraternità?
Non dico queste cose per negare l’importanza di quest’evento. 
Ma al contrario: la sfida che abbiamo davanti è di una magnitudine di carattere colossale e la grande crisi non è ecologica, è politica!
L’uomo non governa oggi le forze che ha sprigionato, ma queste forze governano l’uomo … è la vita! Perché non veniamo alla luce per svilupparci solamente.
Veniamo alla luce per essere felici. 
Perché la vita è corta e se ne va via rapidamente. 
E nessun bene vale come la vita, questo è elementare. 
Ma se la vita mi scappa via, lavorando e lavorando per consumare di più e la società di consumo è il motore, perché, in definitiva, se si paralizza il consumo, si ferma l’economia, e se si ferma l’economia, appare il fantasma del ristagno per ognuno di noi. 
Ma questo iper consumo è lo stesso che sta aggredendo il pianeta.
Però loro devono generare questo iper consumo, producono le cose che durano poco, perché devono vendere tanto. Una lampadina elettrica, quindi, non può durare più di 1000 ore accesa. Però esistono lampadine che possono durare 100mila ore accese!
Ma  questo  non  si  può  fare  perché  il  problema  è  il  mercato,  perché  dobbiamo  lavorare  e  dobbiamo sostenere una civilizzazione dell’usa e getta, e così rimaniamo in un circolo vizioso.
Questi sono problemi di carattere politico che ci stanno indicando che è ora di cominciare a lottare per un’altra cultura.
Non si tratta di immaginarci il ritorno all’epoca dell’uomo delle caverne,  né di avere un monumento all’arretratezza. Però non possiamo continuare, indefinitamente, governati dal mercato, dobbiamo cominciare a governare il mercato.
Per questo dico, nella mia umile maniera di pensare, che il problema che abbiamo davanti è di carattere politico.
I vecchi pensatori – Epicuro, Seneca o finanche gli Aymara – dicevano: “Povero non è colui che tiene poco, ma colui che necessita tanto e desidera ancora di più e di più”. Questa è una chiave di carattere culturale.
Quindi, saluterò volentieri lo sforzo e gli accordi che si fanno. E li sosterrò, come governante. 
So che alcune cose che sto dicendo, stridono. 
Ma dobbiamo capire che la crisi dell’acqua e dell’aggressione all’ ambiente non è la causa.
La causa è il modello di civilizzazione che abbiamo montato. 
E quello che dobbiamo cambiare è la nostra forma di vivere!
Appartengo a un piccolo paese molto dotato di risorse naturali per vivere. 
Nel mio paese ci sono poco più di 3 milioni di abitanti. Ma ci sono anche 13 milioni di vacche, delle migliori al mondo. E circa 8 o 10 milioni di meravigliose pecore. Il mio paese è un esportatore di cibo, di latticini, di carne. É una semipianura e quasi il 90% del suo territorio è sfruttabile.
I miei compagni lavoratori, lottarono tanto per le 8 ore di lavoro. E ora stanno ottenendo le 6 ore. Ma quello che lavora 6 ore, poi si cerca due lavori; pertanto, lavora più di prima. Perché? Perché deve pagare una quantità di rate: la moto, l’auto, e paga una quota e un’altra e un’altra e quando si vuole ricordare… è un vecchio pieno di reumatismi – come me – al quale già gli passò la vita davanti!
E allora uno si fa questa domanda: questo è il destino della vita umana?
Queste cose che dico sono molto elementari: lo sviluppo non può essere contrario alla felicità. 
Deve essere a favore della felicità umana; dell’amore sulla Terra, delle relazioni umane, dell’attenzione ai figli, dell’avere amici, dell’avere il giusto, l’elementare.
Precisamente. Perché è questo il tesoro più importante che abbiamo: la felicità!
Quando lottiamo per l’ambiente, dobbiamo ricordare che il primo elemento dell’ambiente si chiama felicità umana!

Speech in ENGLISH of MUJICA
To all of the authorities present here, from every latitude and organization, thank you very much. I want to thank the people of Brazil and Mrs. President, Dilma Rousseff. Thank you all for the good faith undoubtedly expressed by all of the speakers that preceded me.
We hereby express our innermost will as rulers, to adhere to all the agreements our wretched humanity, may chance to subscribe.
Notwithstanding, let us take this opportunity to ask some questions out loud. All afternoon long, we have been talking about sustainable development, about rescuing the masses from the claws of poverty.
What is it that flutters within our minds? Is it the model of development and consumption, which is shaped after that of affluent societies? I ask this question: what would happen to this planet if the people of India had the same number of cars per family as the Germans? How much oxygen would there be left for us to breathe? More clearly: Does the world today have the material elements to enable 7 or 8 billion people to enjoy the same level of consumption and squandering as the most affluent Western societies? WIll that ever be possible? Or will we have to start a different type of discussion one day? Because we have created this civilization in which we live: the progeny of the market, of the competition, which has begotten prodigious and explosive material progress. But the market economy has created market societies. And it has given us this globalization, which means being aware of the whole planet.
Are we ruling over globalization or is globalization ruling over us? Is it possible to speak of solidarity and of “being all together” in an economy based on ruthless competition? How far does our fraternity go?
I am not saying any of to undermine the importance of this event. On the contrary, the challenge ahead of us is of a colossal magnitude and the great crisis is not an ecological crisis, but rather a political one.
Today, man does not govern the forces he has unleashed, but rather, it is these forces that govern man; and life. Because we do not come into this planet simply to develop, just like that, indiscriminately. We come into this planet to be happy. Because life is short and it slips away from us. And no material belonging is worth as much as life, and this is fundamental.But if life is going to slip through my fingers, working and over-working in order to be able to consume more, and the consumer society is the engine-because ultimately, if consumption is paralyzed, the economy stops, and if you stop economy, the ghost of stagnation appears for each one of us, but it is this hyper-consumption that is harming the planet. And this hyper-consumption needs to be generated, making things that have a short useful life, in order to sell a lot. Thus, a light bulb cannot last longer than 1000 hours. But there are light bulbs that last 100,000 hours! But these cannot be manufactured, because the problem is the market, because we have to work and we have to sustain a civilization of “use and discard”, and so, we are trapped in a vicious cycle. These are problems of a political nature, which are showing us that it’s time to start fighting for a different culture.
I’m not talking about returning to the days of the caveman, or erecting a “monument to backwardness.” But we cannot continue like this, indefinitely, being ruled by the market, on the contrary, we have to rule over the market.
This is why I say, in my humble way of thinking, that the problem we are facing is political. The old thinkers. Epicurus, Seneca and even the Aymara put it this way, a poor person is not someone who has little but one who needs infinitely more, and more and more.” This is a cultural issue.
So I salute the efforts and agreements being made. And I will adhere to them, as a ruler. I know some things I’m saying are not easy to digest. But we must realize that the water crisis and the aggression to the environment is not the cause. The cause is the model of civilization that we have created. And the thing we have to re-examine is our way of life.
I belong to a small country well endowed with natural resources for life. In my country, there are a bit more than 3 million people. But there are about 13 million cows, some of the best in the world. And about 8 or 10 million excellent sheep. My country is an exporter of food, dairy, meat. It is a low-relief plain and almost 90% of the land is fertile.
My fellow workers, fought hard for the 8 hour workday. And now they are making that 6 hours. But the person who works 6 hours, gets two jobs, therefore, he works longer than before. But why? Because he needs to make monthly payments for: the motorcycle, the car, more and more payments, and when he’s done with that, he realizes he is a rheumatic old man, like me, and his life is already over.
And one asks this question: is this the fate of human life? These things I say are very basic: development cannot go against happiness. It has to work in favor of human happiness, of love on Earth, human relationships, caring for children, having friends, having our basic needs covered. Precisely because this is the most precious treasure we have; happiness. When we fight for the environment, we must remember that the essential element of the environment is called human happiness.
On le présente comme le chef d'état le plus pauvre du monde. Le président uruguayen Jose Mujica, dit "Pepe" reverse 90% de son salaire aux œuvres sociales de son pays. Cette ancien guérillero d’extrême gauche se démarque sur la scène internationale par sa vision du monde humaniste et anticonsumériste.


"Inventamos una montaña de consumo superfluo, y hay que tirar y vivir comprando y tirando. Y lo que estamos gastando es tiempo de vida, porque cuando yo compro algo, o tú, no lo compras con plata, lo compras con el tiempo de vida que tuviste que gastar para tener esa plata. Pero con esta diferencia: la única cosa que no se puede comprar es la vida. La vida se gasta. Y es miserable gastar la vida para perder libertad."

Estos "47 segundos de sabiduría" de Mujica forman parte de las más de 4 horas de metraje que conforman el macrodocumental Human. En este proyecto, "las 2.000 personas entrevistadas entregan testimonios auténticos y profundos" para retratar "la humanidad de hoy en día", by el pais.
 Human. 
Dirigido por Yann Arthus-Bertrand 

Uruguay legalises production and sale of cannabis.


Government experiment reaches new heights as it attempts to regulate marijuana business and find alternative to war on drugs.

The world's most far-reaching cannabis law has been passed by the Uruguayan parliament, opening the way for the state to regulate the production, distribution, sale and consumption of the planet's favourite illegal drug.
The law, effective from next year, will: allow registered users to buy up to 40g of marijuana a month from a chemist's; registered growers to keep up to six plants; and cannabis clubs to have up to 45 members and cultivate as many as 99 plants.
A government-run cannabis institute will set the price – initially likely to be close to the current black market rate of $1 a gramme – and monitor the impact of the programme, which aims to bring the industry under state control and push illegal traffickers out of business.
Julio Bango, one of the politicians who helped draft the bill, said it would probably be four months until the first harvest of legal cannabis, by which time the government would have a licensing system in place. "We know this has generated an international debate and we hope it brings another element to discussions about a model [the war on drugs] that has totally failed and that has generated the opposite results from what it set out to achieve."
Before the passage of the bill, president José Mujica called on the international community to assist in what he admitted was an experiment aimed at finding an alternative to the deadly and unsuccessful war on drugs.
"We are asking the world to help us with this experience, which will allow the adoption of a social and political experiment to face a serious problem – drug trafficking," he said earlier this month. "The effects of drug trafficking are worse than those of the drugs themselves."
If the results of the law prove negative, Mujica has said it could be rescinded. The current illegal market in Uruguay is estimated to be worth $30m (£18m) a year, according to Martin Fernández, a lawyer working for the Association of Cannabis Studies, who says one in five Uruguayans have tried marijuana. The government estimates 115,000 people are regular users.
Consumption of marijuana has been permitted for many years in Uruguay – one of Latin America's most tolerant nations – but production and sales are prohibited and largely run by gangs who smuggle drugs in from Paraguay.
The government is taking a political risk by trying to regulate the business – a move not supported by most voters. Opposition politicians have demanded a referendum.
"Public perception, reflected in public opinion polls, is that this measure is the wrong way to address a serious problem," Gerardo Amarilla of the National party said.
Drug rehab workers have mixed views about the likely risks and benefits. Nancy Alonso, a psychologists who runs an addiction treatment centre, believes the law will create social and health problems.
"Marijuana is highly addictive. It's 15 times more carcinogenic than tobacco. It produces psychological disorders like depression, anxiety and – for big consumers – schizophrenia," she said. "As a healthcare agent, I think the social harm will be huge."
However, staff at the government-funded Ciudadela treatment centre are more upbeat. "I think the law is a positive step," said Pablo Anzalone, a programme co-ordinator. "State regulation will reduce problematic consumption. We also hope that it will generate more money for us and other treatment centres."
Growers were ecstatic that their pastime will no longer get them thrown in jail. To celebrate, several planned what they called "a final march with illegal cannabis" through the streets of Montevideo.
Marcelo Vazquez said he now had the opportunity to fulfil an ambition. "It's a utopia," he said. "I want to work, pay taxes and grow cannabis for clubs, for medicine, for whatever."
Juan Guano, who runs a small shop selling growbags, heat lamps and books on cannabis cultivation, said he expected his market to expand. More hopefully, he predicted the measure could help Uruguayan and world society.
"Uruguay doesn't need to prove anything to anyone, but obviously the outside world will be watching how this works. We are not regulating marijuana with the aim of encouraging others to follow our lead, we are doing it because this is what we need as a society. But one possible positive is that, if things go well, other countries in the region could take this as a model for marijuana regulation."
Additional reporting by Mauricio Rabuffetti in Montevideo
laprensa.hn PM / 
In cinque anni José Mujica ha trasformato l'Uruguay, ma non il suo stile di vita modesto.Questo mese, però, l'uomo che si fa chiamare da tutti "Pepe" conclude la sua avventura alla guida del suo Paese, che gli vieta di ricandidarsi, perché è vietato farlo per due mandati consecutivi.
Eletto nel 2009, ora ha in programma di rimanere un senatore dopo le elezioni presidenziali del 30 novembre, quando si prevede verrà sostituito dal candidato Vazquez. Ma non c'è traccia di amarezza nell'aria che circonda la piccola azienda agricola in cui vive, a 20 minuti da Montevideo.
Mujica, infatti, aveva rifiutato di trasferirsi nella lussuosa residenza presidenziale, oltre adaver devoluto il 90% del suo compenso,ovvero 12.000 euro al mese, ad associazioni caritatevoli. Ha preferito restare a 'Rincón del Cerro', tra vecchi barattoli di vernice trasformati in vasi da fiore, lo scodinzolio di Manuela, il suo fedele meticcio nero tripode, e i lavori dell'orto.
Ma tutta questa frugalità passa in secondo piano quando si parla della incredibile trasformazione economica e culturale che l'Uruguay ha compiuto sotto la sua guida.
"Abbiamo avuto anni positive per 'uguaglianza. Dieci anni fa, circa il 39% degli uruguayani viveva al di sotto della soglia di povertà; l'abbiamo portato a meno dell'11% e abbiamo ridotto la povertà estrema dal 5% ad appena lo 0,5%", spiega al The Guardian con orgoglio.
Sono aumentati anche gli investimenti, passati da circa il 13% del PIL di dieci anni fa al 25% attuale. E poi ci sono i parchi eolici:
"Entro il 2016 copriremo oltre il 30% del nostro fabbisogno energetico con fonti rinnovabili. Abbiamo approfittato del fatto che l'Europa era in crisi, e che alcuni progetti sarebbero più stati realizzati lì. Abbiamo iniziato a ricevere offerte per i parchi eolici a prezzi davvero convenienti".
Indimenticabile, in occasione della sessione delle Nazioni Unite sui cambiamenti climatici, lo scorso 24 settembre, il suo forte discorso in cui ribadì la necessità di puntare ad un mondo migliore: “Con il talento e il lavoro di squadra l'uomo può rendere verdi i deserti, coltivare il mare e mettere a punto metodi per usare l'acqua salata per l'agricoltura. Un mondo con una migliore umanità è possibile, ma forse oggi la prima priorità è salvare vite umane”, ha sottolineato Mujica.
Nei passati cinque anni ha anche introdotto i matrimoni tra omosessuali, legalizzato l'aborto (in America Latina è legale solo a Cuba e Città del Messico) e la vendita di marijuana, con lo scopo principale di reprimere il traffico illegale della droga. Ecco cosa ha fatto il "presidente povero", che si è sempre sentito il più ricco del mondo.
by Roberta Ragni

Jose Mujica, il presidente dell'Uruguay che dona ai poveri il 90% del suo stipendio
laprensa.hn PM / 
Rinuncia ad agi e lusso e diventa il Presidente più povero del mondo. È l’uruguaiano Jose Mujica, che ha scelto di donare ai poveri il 90% del suo stipendio statale e di far dormire nella dimora presidenziale i senzatetto. Per contro, con uno stipendio di 775 dollari al mese, lui vive in campagna, dove coltiva l’orto e conduce una vita semplice e spartana, insiema a sua moglie, la senatrice Lucía Topolansky, e ai suoi cani.
Nessuna auto blu, né fiumi di denaro. Il Presidente dell'Uruguay lavora la terra, raccoglie l’acqua da un pozzo e stende personalmente i suoi panni sui fili nel giardino. Quando militava tra i Tupamaros, un'organizzazione radicale marxista ispirata alla Revolución cubana, che rapinava le banche e distribuiva soldi e danaro ai poveri ai poveri, il suo nome di battaglia era “Pepe”.
A causa di questa attività politica, vissuta all’insegna del motto "Il mondo ci divide; l'azione ci unisce", ha trascorso 14 anni in carcere, fino al 1985, molti dei quali in isolamento. Anche per questo Mujica è un Presidente molto speciale, il cui bene più “prezioso” è un maggiolone azzurro del 1987. A raccontare la sua storia è la BBC, in un reportage di Vladimir Hernandez.
Mujica spiega: “ho vissuto in questo modo la maggior parte della mia vita. Posso vivere con quello che ho. Dicono che sono il presidente più povero, ma io non mi sento povero. Le persone povere – aggiunge il presidente – sono quelle che lavorano solo per mantenere uno stile di vita agiato e costoso, e vogliono sempre di più. E' una questione di libertà. Se non possedete molto, non avete bisogno di lavorare come uno schiavo tutta la vostra vita per mantenere tutto quel che avete. E quindi avete più tempo per dedicarvi a voi stessi”.
È proprio il suo stile di vita sobrio e il suo reddito “normale” , totalmente all’opposto della maggioranza dei presidenti del mondo, a far sì che siano in molti a simpatizzare per l’ex-guerrigliero uruguaiano. Anche se, di certo nemmeno lui è immune alle critiche che giungono al suo Governo, con l’opposizione che punta il dito contro i servizi sanitari, il sistema educativo del Paese sudamericano, la legge che rende legale l’aborto per gravidanze fino alla dodicesima settimana approvata dal Congresso, a cui non si è opposto, o, ancora, contro la sua disponibilità a legalizzare il consumo della cannabis.
Ma il presidente sui generis, che non usa Twitter, porta i jeans e vende i prodotti della sua terra in un mercatino popolare la domenica, non sembra preoccuparsene. Anche perché, considerando i suoi 77 anni di età, probabilmente non si ricandiderà alle elezioni del 2014. Politica a parte, Mujica resterà, per sempre e comunque, l'esempio di un servitore dello Stato che ha rinunciato ai suoi privilegi, preferendo a loro il suo popolo.
by Roberta Ragni 
A casa di Jose Mujica, il presidente "povero" che tutti vorrebbero avere
laprensa.hn PM / 
Jose Mujica è il presidente che tutti vorrebbero avere (e di cui noi italiani avremmo davvero bisogno). Consacrato dalla stampa come il Presidente più povero del mondo, l'uruguaiano Jose Mujica, detto "Pepe", come vi avevamo già raccontato, è diventato famoso per aver rinunciato ad agi e lusso, donando ai poveri il 90% del suo stipendio statale e facendo dormire nella dimora presidenziale i senzatetto.
Per vivere lui si è scelto una modestissima fattoria, dove coltiva l'orto e conduce una vita semplice insieme a sua moglie, la senatrice Lucía Topolansky, e ai suoi cani. È qui che ha concesso un'intervista all'agenzia di stampa spagnola Efe. Situata a 10 chilometri da Montevideo, in una zona rurale dove si sente solo il cinguettio degli uccelli, la casa del Presidente si distingue solo per pareti con intonaco cadente, tetti di lamiera verde e galline che svolazzano vicino ai panni stesi al vento.
"Il mio stile di vita è una conseguenza del processo della mia vita. Ho combattuto per quanto è possibile per l'uguaglianza e la parità di uomini", dice pensieroso questo ex-guerrigliero che ha trascorso quattordici anni di carcere, per lo più durante la dittatura (1973 -1985).
Per Mujica, "il mondo è un prigioniero della odierna cultura della società dei consumi e di ciò che sta consumando è vita umana in quantità enormi, perché ha perso la capacità di godere del tempo e dimenticato idea che essere vivi è un miracolo. La gente non compra con il denaro, compra con il tempo che spende per ottenere quei soldi. Non si può sperperare questo tempo che viene rubato alla vita", sostiene il presidente, che presiede un paese di 3,3 milioni di abitanti e che a livello turistico si pubblicizza come il paradiso della natura e della tranquillità.
Con abiti e scarpe sportive, Mujica chiarisce che il suo non è un appello a "povertà e miseria" ma alla "sobrietà" della vita. E se si vuole cercare di trovargli un difetto, come quello di possedere un IPad, il presidente spiega che ha dovuto iniziare a usarlo per leggere i giornali prima di passare alla Torre Ejecutiva, la sede governativa al centro di Montevideo, perché nel quartiere dove vive con altre tre famiglie, e dove la sua fidata cagnetta Manuela sopravvive ai suoi acciacchi, nonostante i 18 anni di vita, la stampa cartacea non arriva.
l presidente racconta anche di "non avere tempo" per i lavori nei campi e chiarisce che appena concluderà il suo mandato riprenderà a coltivare. Il cibo, per adesso, oltre a quello prodotto da un piccolo orto, viene acquistata nelle vicinanze con la moglie Lucia. Ma è d'obbligo cucinare da sé: "Cuciniamo noi. Oggi a pranzo, se non cucino io non mangerò", dice Mujica, che per l'occasione preparerà il suo piatto preferito, carne di manzo con cipolla, anzi "con un sacco di cipolla tritata". E le casse dello Stato sentitamente ringraziano...
by Roberta Ragni

El presidente "más pobre del mundo" 

muestra su austera vida en Uruguay

Lee la prensa con un Ipad pese a vivir en una humilde granja, sin apenas seguridad y donde él mismo se cocina carne con cebolla, su plato preferido. Así es José "Pepe" Mujica, el peculiar presidente de Uruguay, que hoy concedió a Efe una entrevista junto a su inseparable perra coja Manuela.
Ni por la pequeña garita con dos policías situada frente al lugar podría uno imaginar que la austera finca rural en la que vive Mujica con su esposa, la senadora Lucía Topolansky, es la actual residencia presidencial uruguaya.
Ubicada a 10 kilómetros de Montevideo, en un área rural en la que solo se escucha el trinar de las aves, lo primero que sobresale de la chacra (granja) presidencial son sus paredes desconchadas y techos de calamina verde, así como las gallinas que revolotean en los patios vecinos en torno a la ropa tendida al viento.
"Mi manera de vivir es consecuencia del proceso de mi vida. He peleado hasta donde es posible por la igualdad y la equidad de los hombres", afirma en tono reflexivo este exguerrillero que pasó catorce años en prisión, la mayoría durante la dictadura (1973-1985), y que el próximo lunes cumplirá 78 años.
Para Mujica, del bloque izquierdista Frente Amplio, "el mundo está prisionero hoy de la cultura de la sociedad de consumo y lo que está consumiendo es vida humana, en cantidades tremendas", pues se ha perdido la capacidad de disfrutar del tiempo y olvidado la idea de que "estar vivo es un milagro".
"La gente no compra con plata (dinero), compra con el tiempo que tuvo que gastar para tener esa plata. No se puede despilfarrar ese tiempo, hay que dejarle tiempo a la vida", argumenta el mandatario, que preside un país de 3,3 millones de habitantes y que se vende a nivel turístico como el paraíso de la naturaleza y la tranquilidad.
Vestido con ropa y zapatillas deportivas de tonos grises y negros, Mujica recuerda entonces la célebre frase de Séneca de que "pobres son aquellos que precisan mucho", aunque luego aclara que lo suyo no es un alegato a "la pobreza y la miseria", sino a "la sobriedad" en el vivir.
Afable a pesar de su gesto aparentemente adusto, se entusiasma con los regalos que ha recibido recientemente, como un laborioso tapiz obsequio de la Embajada de China, país que visitará la semana que viene.
Después de viajar al gigante asiático, Mujica se desplazará a España donde espera conocer la localidad vasca de Muxica, de la que supuestamente proceden sus antepasados.

"Mujicas en la expedición de Colón ya había algunos que los ahorcaron en las Antillas por revoltosos", relata jocoso, antes de explicar que el apellido Muxica pasó con el tiempo a Mújica en España, Mojica en México y Mujica en algunos puntos de Suramérica.

Aunque pueda parecer chocante, el jefe de Estado cuenta con un Ipad para leer los periódicos temprano, antes de desplazarse a la Torre Ejecutiva, la sede gubernamental en el centro de Montevideo.
Lo usa al parecer porque no llega la prensa hasta la vecindad donde reside junto a otras tres familias y donde Manuela campa a sus anchas, pese a los 18 años de vida que le contemplan.
La cojera de la perra es fruto de un accidente con unas herramientas de arar que forzó la amputación de una de sus pata, relata el mandatario.
Uno de los vecinos del presidente, un hombre joven, le ayuda en las tareas agrícolas, para las que dispone de un viejo tractor que duerme en un galpón enmohecido junto a su viejo coche, un Volkswagen escarabajo (fusca o vocho) que tiene un cuarto de siglo de vida y está valorado en menos de 2.000 dólares.
El mandatario dice tener "poco tiempo" para las labores de campo y aclara que siguen cultivando flores únicamente para mantener la simiente y poder volver a producir con fines comerciales cuando deje el poder.
Entonces pretende también "hacer una escuela de oficios granjeros" destinada a jóvenes de la zona, porque "hay muchos guríes (muchachos) a los que les cuesta aprender un oficio", revela.
La comida la compran en un autoservicio cercano con su esposa Lucía, que este jueves no llegará para comer porque está en el Parlamento trabajando.

"Cocinamos nosotros. Hoy a mediodía si no cocino no como", reconoce Mujica, que para la ocasión va a prepararse su plato preferido: "bife con cebolla, con abundante cebolla picada".

Pero antes saca el Volkswagen del galpón, invita a subirse al asiento trasero a la renqueante Manuela y se marcha a la carnicería del barrio, situada a dos minutos de trayecto por un camino rural. 
by la prensa / EFE

Entrevista al presidente de Uruguay, 

José Mujica, exclusiva de RT.

RT: ¿Qué significa, presidente, esta primera cumbre de la Celac, de los países de Latinoamérica y el Caribe ya sin EE. UU., sin Canadá, negociando directamente con la Unión Europea y en un contexto de crisis en el continente europeo? 
José MujicaLos latinoamericanos estamos en un proceso que intenta y que trata de construir una especie de alero común que nos cobije. El mundo se nos está achicando, hay una explosión tecnológica y de capital enorme. La agresiva prepotencia de capital financiero por todas partes, y por historia, por mística si se quiere, pero eso en todo caso es una pasión de los que pudieron leer algún librito, no es necesariamente lo que sienten las masas, sentimos que nos tenemos que defender y cuando sos chicos para defenderte tenés que juntarte con tus iguales. Claro que los iguales no son tan iguales, y tienen diferencias y tienen sus distancias y tenemos muchos años, siglos, donde cada ciudad importante miraba para otra parte del mundo, pero estamos en ese proceso de acercamiento.
RT: ¿Qué falta? Habla de esas diferencias, pienso en el Mercosur donde Uruguay ha reclamado también por esas desigualdades con Argentina y con Brasil, entre la diferencia entre los socios, ¿qué falta para eliminarlas?
José Mujica: Sí, sí, por supuesto. El estado nacional a todos nos hace trampa, por todas partes, y mucho más a quienes estamos en política, que estamos en un corto plazo y tenemos que dar cuenta a nuestras sociedades y a veces lo inmediato casi siempre nos entibia frente a la batalla de lo que es estratégico y a largo plazo. La política está sujeta a volar como las perdices, cortito y rápido. Y se está necesitando política  de largo aliento en un mundo que se globaliza. Estas son dificultades en el camino, por eso dije, andamos dando tumbos, pero nos ha costado casi setenta u ochenta  años hacer una reunión sin que esté el patrón del norte.
RT: Mucho tiempo.
José Mujica: Mucho tiempo, verdad, y juntar los pueblos del Caribe, ese montón de islas que hablan inglés, etc., pero son como nosotros, en el fondo esencial. Estamos andando, pero tal vez la marcha y las necesidades de la historia son mucho más rápidas que lo que nosotros podremos andar. Yo siento que hay un desfase entre la realidad y lo que puede lograr la política. La política no está a la altura de los desafíos de la realidad. Seguimos enredados, muy enredados en el estado nacional.
RT: ¿En los nacionalismos?José Mujica: En los nacionalismos y en la visión corta. El nacionalismo es un sentimiento glorioso, que además no es una cualidad humana, hasta los teros son a su modo nacionalistas, nunca se van de la manada donde nacieron salvo que no tengan más remedio. Hay montones de animales que tienen un espíritu como arcano, donde marcan territorio, etc. Nosotros somos más complicados, tenemos que construir un estado y todo eso. Pero ese sentimiento de pertenencia a algún lugar me parece que es una cuestión natural del hombre. Pero claro, hay otras cosas en el mundo, este aparataje que tienen ustedes acá. Esta comunicación al instante que se puede ver acá y se puede ver en Pekín. Estamos en el borde de otra civilización, hay un mundo digital  Vuestra generación tiene amigos que ni se conocen, muy lejos, ¿verdad?
RT: Las redes sociales...
José Mujica: Se está creando otra cosa, está apareciendo otra cosa. Y la política sigue discutiendo más o menos en términos muy anquilosados, muy parecidos. Y nos alejamos de algunos valores y hay mucha gente infeliz en el mundo, no solo pobre  Acá nos preocupamos solo por los pobres y tenemos que empezarnos a preocupar por los infelices.  La soledad de las grandes ciudades, el estar solo en el medio, en la multitud, ¿por qué? Bueno, porque hay otra serie de cosas. Y la política no toca eso. Eso sí, si los bancos se funden tienen que tapar los agujeros de apuro, aunque le haga un recorte a todo el mundo. Bajan las prestaciones sociales y tienen que salvar a los bancos.
RT: Bueno esto es un poco una de las cualidades quizá por las cuales es uno de los presidentes más respetados en Latinoamérica, por su estilo de vida, digamos austero, que tiene que ver un poco con esto que está diciendo ahora.
José Mujica: Tiene un poco que ver, sí tiene algo que ver, pero también es un grito para decirles a la generación de ustedes "no se dejen robar la vida", porque para vivir hay que trabajar, ¿verdad? Y si no trabajás estás viviendo de garrón a costilla de alguien. Y la vida de parásito no es digna, pero tampoco podés vivir nada más que para trabajar. Así de sencillo. Porque lo más glorioso que tenés es la vida. Y eso, que es tan elemental es la cosa que más olvidamos, pero nos lo hace olvidar la cultura  el medio ambiente y sobre todo esa violencia de arrastre que tiene la sociedad de consumo y que parece que si no estamos subidos en ese tren nos vamos a morir. Entonces, claro, yo estoy seguro de que donde hay algún loco como yo, llama la atención.
RT: No, es una figura más cercana al pueblo, más que nada.
José Mujica: Pero yo no quiero transmitir un discurso de pobreza o de pobrismo, no, no, no. Es otra cosa, es darle tiempo a la vida, que me parece que es lo que está perdiendo la gente. Y bueno, y la política no se puede ocupar de eso. Tiene que discutir cómo anda el PBI, si el PBI y la economía se tranca, si la economía se tranca es una tragedia. Y si no crecemos es una tragedia. Yo creo que está bien, pero la tragedia es la falta de solidaridad que tenemos la gente. ¿Por qué? Porque hasta la economía caminaría mejor si tuviéramos una especie de neokeynesianismo solidario. Si las sociedades ricas se acordaran del mundo pobre y le dieran una mano al mundo sumergido, movilizarían la economía, terminarían con el paro.
RT: Salió hace poco un estudio que decía que las cien familias más ricas del mundo podrían terminar con la pobreza.José Mujica: Son los más pobres. Mi definición es la de Séneca: "Pobre es el que necesita mucho". Porque el que necesita mucho, eso es infinito, esos son los más pobres.
RT: Pero bueno, hay una realidad que tiene que ver con esta característica de Latinoamérica, no el continente más pobre pero sí el más desigual del mundo. Hay una ausencia significativa, presidente, en esta cumbre que es la de Hugo Chávez  uno de los principales impulsores de esta unión regional. ¿Cómo va siguiendo la evolución del estado de salud del presidente?
José Mujica: Es grave, está en una situaciónestá en una batalla entre la vida y la muerte. Es una figura ya legendaria que unifica un país, es el centro de la unidad de Venezuela  Aglutina la oposición y aglutina a las Fuerzas Armadas y al partido político que está en el Gobierno. Hago mis votos para que Venezuela pueda resolver todas las interrogantes que le plantea este dilema, siguiendo el camino que traza su Constitución. Y yo creo que todos tenemos que hacer votos por ello. Que los venezolanos resuelvan sus problemas, de acuerdo en lo esencial a lo que marca en su Constitución y que se mantenga si se quiere, esa libertad crítica hasta llena de adjetivos como: 'el Caribe floreciente', en verbo, en acusaciones, en discursos largos… Expresa la sangre caliente, pero que se conserve eso.
RT: Ha sido un motor de esta integración regional.
José Mujica: Sí, sí. Y ha practicado la solidaridad como no he visto en ningún Gobierno en la historia de América Latina, por lo menos hasta donde yo puedo hacer memoria. Yo sé que a mucha gente no le gusta, porque tiene discursos largos, porque es un militar y hay inquina con los militares. No sé por qué, porque nosotros hemos tenido dictaduras militares y todos los libertadores fueron militares. Entonces, ¿qué tanto escozor tenemos?
RT: Las madres de Plaza de Mayo dicen que primero lo miraban con desconfianza porque era militar, pero luego fueron escuchándolo y abriendo un poco más la mente.
José Mujica: Sí, es muy singular la historia del Ejército venezolano. Quien conozca la historia sabe que aun en plena época de guerrilla, a veces había oficiales que andaban con guerrilleros en un auto. Es muy singular porque gran parte del Ejército venezolano tiene un origen muy, muy identificado con la base de la sociedad. Sí, no es un Ejército de las clases más acomodadas.
RT: De elite
José Mujica: Sí.
RT: Presidente, ha habido justamente con esto de la enfermedad de Chávez, y es una cuestión en Latinoamérica, un debate que se está dando en los medios de comunicación en España, esta publicación de…
José Mujica: Sí, una desgraciauna desgracia, ¿no? Que hayan cometido ese error, yo creo que es ese afán periodístico de tener la primicia y todo eso, que a veces es jugar mal…
RT¿Cree que hubiera pasado con un líder europeo en la misma situación?
José Mujica: Desgraciadamente creo que sí. Si creen que es una noticia bomba, creo que pasa.
RT: Porque se ha cuestionado eso, digamos…
José Mujica: No, ¿se acuerda de la princesa aquella que se mató?
RTLady Di… no hay escrúpulos…
José Mujica: La persiguieron hasta debajo del catre, sí, sí, yo creo que la noticia se transforma en… pero bueno, otra gente puede pensar. Yo no quiero pensar, yo no quiero pensar, este… que solo hay animosidad de quedarte en política, que la puede haber, pero también lo que hay es la competencia despiadada entre los medios. Hay que competir, hay que ser eficiente en la competencia, vamos arriba, ¿no?
RT: Sin límites…
José Mujica: Parece que los límites, que no… y… estas cosas son malas jugadas, yo creo que siempre hay límites, siempre hay barreras, siempre hay topes éticos que no se deben de traspasar.… Mi país tenía una tradición: las cuestiones personales, familiares, en el gran debate político no se tocaban, en eso no se entraba, es casi una tradición.
RT: ¿Se respeta todavía?
José Mujica: Bueno, la televisión argentina nos viene carcomiendo, carcomiendo, carcomiendo, me parece que va a quedar por el camino, pero era una tradición uruguaya, lo personal no se tocaba, no.
RT: Bueno, esperemos que no, que…
José Mujica: Lo personal no se tocaba…
RT: Debates parecidos en Uruguay y en Argentina: la ley de matrimonio igualitario, que se va a debatir en Uruguay, que fue aprobada en Argentina y la legalización del consumo de marihuana en Uruguay y que todavía no se ha iniciado el debate este en Argentina. El aborto, otros temas… ¿qué opinión tiene sobre estos debates?
José Mujica: Nosotros lo aprobamos y ya se está ejecutando.
RT¿Cree que va a salir la ley, por ejemplo, de matrimonio igualitario?
José Mujica: Sí, no tengo duda.
RT: ¿Sí?
José Mujica: Sí, este… tampoco me como la pastilla, no caigo en la poesía, porque hay una izquierda que se olvidó de discutir en la lucha por el poder y ahora se entretiene discutiendo el matrimonio igualitario  Las parejas del mismo sexo han existido toda la vida, son más viejas que los giros de Marte… y miremos la Historia Antigua, probablemente, Patroclo…

RT: Sí, algo había, seguro…


José Mujica:  Y… el Sibíades pasó a la historia como el marido de todas las mujeres y la mujer de todos los maridos... Y Julio, César, ehh, Julio César, entonces, ¿de qué nos vamos a horrorizar ahora? Nos parece que descubrimos una cosa…
RTY con la despenalización de la marihuana pasa algo, un debate más curioso porque tiene que ver con dónde se concentra la lucha contra la droga.
José Mujica:  El problema de fondo es que nosotros no centramos el análisis en que la definición sería la regulación del mercado de la marihuana  que no es la legalización tampoco. Nosotros creemos que el narcotráfico, no la droga, el narcotráfico es el peor flagelo que estamos soportando recientemente en América Latina. Y no defendemos ninguna adicción, pero la vía represiva viene fracasando, ya llevamos muchas décadas y viene fracasando, entonces nosotros decimos "hay que tratar de arrebatarle el mercado, sacarle la razón de ser, que es arrebatarle el mercado". La regulación por parte del Estado, que sería el encargado, a través de los servicios de salud de arreglar la forma en que se vende y cómo se consume, identificar a la gente y ver que se están pasando de la raya con esa identificación, hay que darles una mano, y hay que atenderlos, nos parece la mejor manera de enfrentar el asunto.
¿Por qué? Porque si dejamos ese mercado que existe en manos de un negocio que está perturbando todo porque ha traído violencia, el sicariato, y como dicen en México "plata o plomo", corrompe los aparatos represivos y en algunos lugares han nombrado hasta candidaturas. Hay un estado en la punta de África que dicen que prácticamente está copado y la vía policial sola no nos da respuesta.
Nosotros creemos que hay que darle una batalla por ganarle el mercado y tiene que ser el Estado. Fuentes: la Historia de la Ley Seca en EE.UU., ¿qué pasó? La ley Seca generó a Al Capone, generó todo. Bueno, nosotros no defendemos que cualquiera venda marihuana, que cualquiera venda drogas, no, esto no, nada de eso, pero queremos asegurarle al consumidor que aquí  tienes una dosis, por los servicios de salud, estás identificado, si te pasaste de esa dosis en el mes del consumo, hijo, te voy a llamar al orden, tienes que cuidar tu salud, y atenderlo… control.
Y va a salir más barato eso que estar gastando lo que estamos gastando… en mi país de cada 3 presos uno es por problemas colindantes con la droga. Y sigue aumentando...
RTPresidente, le quiero preguntar nuevamente por las relaciones regionales. Se habla mucho de las relaciones de Mercosur sobre las relaciones, los descontentos que hay entre Uruguay, Argentina, las relaciones que puede haber con la presidenta Cristina Kirchner, con la presidente Dilma Rousseff, ¿cuál es la realidad de este vínculo, de estas relaciones?
José Mujica: Hemos luchado por ser un país-puente. Somos un pequeño país que nos toca vivir, aquí nos definió como una columna entre dos cristales. Algunos nos quisieron inventar como país-tapón. Queremos ser un país-puente de comunicación, de relación de esos dos gigantescos escenarios. Pero hay diferencias de carácter que son notorias. Nosotros tenemos una enorme simpatía con el pueblo argentino, una identidad… en el único lugar del mundo donde los uruguayos no se sienten extranjeros es en Argentina y viceversa. Es prácticamente lo mismo. Pero bueno, el modelo proteccionista  que se lleva en la Argentina y eso tan cerrado a veces nos crea dificultades y tenemos cierta dificultad en el río, queremos profundizar los canales, los intereses del puerto de Buenos Aires que son los que hicieron, contribuyeron para que hubiera Uruguay, siguen estando presentes. Ya en 1790 en la época de la colonia había líos entre el puerto de Montevideo y el puerto de Buenos Aires, así que esto es más viejo.

RTPor último presidente me gustaría preguntarle ¿qué conclusión le gustaría llevarse de esta primera cumbre de la Celac y la UE?


José Mujica: Quisiera llevar que Europa tiene voluntad de establecer acuerdos con el Mercosur  Ya no estamos con el mundo como estaba hace diez años. El gran obstáculo que tuvimos para un entendimiento en materia de economía con Europa era la mayor competitividad de la agricultura, del agro en general, nuestro frente al europeo. Pero ha cambiado sustantivamente porque el principal cliente que tenemos ya no está en Occidente, está en Oriente. El primer cliente de Brasil, de Argentina, de nosotros se llama la República Popular China  Entonces Europa no debe de temer tanto, de que la vamos a avasallar con nuestra agricultura más eficiente. Pero bueno, ahora está con muchos problemas y es probable que Europa esté mirando por otro lado. En este momento de incertidumbre nosotros tendremos que tomar decisiones. O arreglamos con Europa o tendremos que poner prueba para otro lado, porque el mundo se está agrupando en grandes unidades y no es que a mí me guste, es que parece inevitable. Está sucediendo, ¿verdad?
RT: Rusia, ¿qué papel le parece que juega en esa construcción de un mundo multipolar?
José Mujica: Para nosotros como país es fundamental. Mas Rusia debe tener un gran dilema. Si como decía De Gaulle Europa llega hasta los Urales. Me da la impresión a veces... Porque Rusia está en medio y es un gigante, es un gigante que está allí y está en medio de esa balanza. Para el lado que en definitiva incline su peso va a tener consecuencias históricas. No está claro todavía.
RT: Está bien. presidente, muchísimas gracias.
by actualidad.rt

José Pepe Mujica, Presidente dell’Uruguay: un mito

Un mito. Non so definirlo altrimenti. José Pepe Mujica è un mito. In un mondo in cui la gente si scanna per il potere, per l’accumulo di beni materiali, lui, Presidente dell’Uruguay, si trattiene solo 485 dollari dello stipendio per vivere e destina gli altri 7500 alla beneficenza. Vive di poco, anzi di pochissimo, in una vecchia fattoria senza neppure l’acqua corrente, ma solo l’acqua del pozzo. È vegetariano, è sposato, ha un cane. Se non fosse per due energumeni che gli montano la guardia all’inizio della proprietà, nessuno potrebbe immaginare che lì ci vive il presidente della nazione. Alla BBC ha dichiarato “Mi chiamano il presidente più povero, ma io non mi sento povero. I poveri sono coloro che lavorano solo per cercare di mantenere uno stile di vita costoso, e vogliono sempre di più. E’ una questione di libertà. Se non si dispone di molti beni allora non c’è bisogno di lavorare per tutta la vita come uno schiavo per sostenerli, e si ha più tempo per se stessi”. Mujica ha un passato di sinistra nei Tupamaros, un famoso gruppo di combattenti che si ispirava negli anni sessanta-settanta del secolo scorso alla rivoluzione cubana. Per la sua fede ha trascorso 14 anni in carcere.
È qualunquista fare un raffronto tra Mujica ed il nostro comunista  migliorista Napolitano, che vive al Quirinale eguadagna 239.192 euro all’anno, aumentati di 8.835 euro nell’anno in corso? 
È qualunquista fare un raffronto tra Mujica, che ha rischiato la vita e conosciuto la galera e che dichiara che un politico dovrebbe vivere come la maggioranza dei propri concittadini, con i nostri ex comunisti ed attuali neoliberisti D’Alema, con il suo yacht ormeggiato a Gallipoli, o Fassino, sindaco della città più indebitata d’Italia, con il suo reddito imponibile (anno 2010) di 126.452 euro?
Sì, avete ragione, è qualunquista. Scusatemi. Ed allora veniamo al mio campo: l’ambiente. Mujica ha pronunciato a braccio alla Conferenza delle Nazioni Unite sullo Sviluppo Sostenibile Rio+20, il 21 giugno 2012, un discorso rivoluzionario, come solo i grandi uomini sanno pronunciare, in cui ha denunciato l’assurdità del mondo in cui viviamo. Questi alcuni passi del suo discorso: “Veniamo alla luce per essere felici. Perché la vita è corta e se ne va via rapidamente. E nessun bene vale come la vita, questo è elementare. Ma se la vita mi scappa via, lavorando e lavorando per consumare un plus e la società di consumo è il motore, perché, in definitiva, se si paralizza il consumo, si ferma l’economia, e se si ferma l’economia, appare il fantasma del ristagno per ognuno di noi. Ma questo iper consumo è lo stesso che sta aggredendo il pianeta. I vecchi pensatori – Epicuro, Seneca o finanche gli Aymara – dicevano: povero non è colui che tiene poco, ma colui che necessita tanto e desidera ancora di più e più. Queste cose che dico sono molto elementari: lo sviluppo non può essere contrario alla felicità. Deve essere a favore della felicità umana; dell’amore sulla Terra, delle relazioni umane, dell’attenzione ai figli, dell’avere amici, dell’avere il giusto, l’elementare. Precisamente. Perché è questo il tesoro più importante che abbiamo: la felicità!”
Esattamente quello che la saggezza suggerirebbe agli uomini: l’attuale modello di vita occidentale è sbagliato. Ma non bisogna cambiarlo perché un giorno neanche tanto lontano porterà all’estinzione dell’intera umanità: e chissenefrega, tutte le specie nascono e muoiono. Bisogna cambiarlo perché non porta la felicità oggi, in questo momento.
Ovviamente, il discorso del grandissimo José Pepe Mujica non ha avuto quasi risonanza sui media. Forse perché andava controcorrente rispetto a quanto pensano e dicono i grandi della Terra, controcorrente rispetto a globalizzazione e sviluppo? Ops, scusatemi, sono di nuovo caduto nel qualunquismo.

La austera vida de Mujica, un presidente sin privilegios.

El mandatario uruguayo, un ex guerrillero que vivió durante años en una celda de aislamiento, reside en una humilde casa y maneja un viejo auto


MoNTEVIDEO -Algunos líderes mundiales viven en palacios. Algunos disfrutan de privilegios, como tener un discreto mayordomo, una flota de yates o una bodega repleta de botellas de champagne de las mejores cosechas. Y después está José Mujica, el ex guerrillero y actual presidente de Uruguay, que vive en una destartalada casa en las afueras de Montevideo, sin personal de servicio. Como única medida de seguridad tiene dos policías de civil en el interior de un auto estacionado en la polvorienta calle.
En una deliberada declaración de principios hacia los 3,3 millones de habitantes de su país, Mujica, de 77 años, cerró las puertas de la opulenta mansión presidencial de Suárez y Reyes, con sus 42 empleados, y se quedó en la casa donde vive desde hace años con su esposa, en un terreno en el que cultivan crisantemos para venderlos en el mercado local.
Los visitantes llegan hasta la austera morada de Mujica por la calle O'Higgins, después de atravesar unos huertos de limones. Su fortuna personal neta al asumir el cargo, en 2010, alcanzaba los 1800 dólares, valor del Volkswagen Beetle modelo 1987 estacionado en su garaje. Nunca usa corbata y dona el 90% de su sueldo, sobre todo a un programa de viviendas para los más carenciados. Sus donaciones le dejan apenas unos 800 dólares mensuales de sueldo.
Su actual marca de discreto extremismo ejemplifica la emergencia indiscutida de Uruguay como el país socialmente más liberal de la región.
Bajo el gobierno de Mujica, Uruguay ha llamado la atención por proponer legalizar la marihuana y el matrimonio del mismo sexo, así como por aprobar una de las leyes de aborto más radicales de la región, y alentar el uso de energías renovables, como la eólica y la de biomasa.
Mientras la enfermedad desplaza del escenario político de Venezuela al presidente Hugo Chávez, dejando al continente sin esa figura heroica que tanto arrastre ha tenido en la izquierda, el ascetismo practicante de Mujica se diferencia por contraste. Para que la democracia funcione bien, argumenta Mujica, a los líderes elegidos hay que bajarles el copete.
"Hemos hecho todo lo posible para que la presidencia sea menos venerada", dijo Mujica en una reciente entrevista.
Mujica reconoce que su estilo de vida presidencial tan relajado puede parecer inusual. Sin embargo, dice que es una elección consciente para evitar las trampas del poder y la riqueza. Citando al filósofo cortesano romano Séneca, Mujica dijo que "pobre no es quien tiene menos, sino quien más ambiciona".
El líder al timón de los cambios en Uruguay, conocido como Pepe, es alguien que muy pocos creyeron que pudiese llegar a tal cargo.
Antes de ser floricultor, Mujica fue líder de los tupamaros, la guerrilla urbana que se inspiró en la revolución cubana y perpetraba robos de bancos a mano armada y secuestros en las calles de Montevideo.
Una violenta contrainsurgencia aplastó a los tupamaros, y la policía capturó a Mujica en 1972.
Pasó 14 años en la cárcel, 10 de ellos en una celda de aislamiento, que no era más que un agujero en el piso. Durante ese tiempo, llegó a estar más de un año sin poder bañarse, y sus compañeros, según cuenta, eran una ranita y las ratas con las que compartía las migas de pan.
Rara vez habla de sus años en prisión. Sentado a la mesa de su jardín, tomando mate, Mujica dice que en ese entonces tuve tiempo de reflexionar. "Aprendí que siempre se puede empezar de nuevo", dice.
Y eligió empezar de nuevo ingresando en la política. Cuando fue elegido diputado, sorprendió a los encargados del estacionamiento del Congreso llegando en una motoneta Vespa. En 2004, tras el ascenso al poder del Frente Amplio, una coalición de partidos de izquierda y de socialdemócratas de centro, fue designado ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca.
Tras ganar las elecciones de 2009 por un amplio margen, Mujica enfureció a parte de la clase política uruguaya al poner en venta la residencia presidencial de vacaciones, por considerarla "inútil".
Mujica, además, recordó que su predecesor del Frente Amplio, el presidente Tabaré Vázquez, también se quedó en su propia casa, y que José Battle y Ordóñez, el presidente de principios del siglo XX que fundó el Estado de bienestar uruguayo, contribuyó a forjar la tradición de que "el presidente es igual que cualquier hijo de vecino".
By   | The New York Times Traducción de Jaime Arrambide
José Mujica
-Van a decir que soy pobre, pero mi definición es la de Séneca: "Pobre es el que necesita mucho"-
"Yo soy un luchador. Mi forma de vivir es por la libertad"
"Yo no abdico de mi manera de ver el socialismo, de lo que abdico es de la manera ingenua y pueril que teníamos"
“Abogo por una manera personal de vivir con sobriedad, porque para vivir hay que tener libertad y para tener libertad hay que tener tiempo...” 
“Estamos andando, pero tal vez la marcha y las necesidades de la historia son mucho más rápidas que lo que nosotros podremos andar. Yo siento que hay un desfase entre la realidad y lo que puede lograr la política. La política no está a la altura de los desafíos de la realidad” 
“La política sigue discutiendo más o menos en términos muy anquilosados, muy parecidos. Y nos alejamos de algunos valores y hay mucha gente infeliz en el mundo, no solo pobre. Acá nos preocupamos solo por los pobres y tenemos que empezarnos a preocupar por los infelices. La soledad de las grandes ciudades, el estar solo en el medio, en la multitud” 
“Me gustan los Alpes y las montañas, pero no me gustan los relojes y menos los bancos.” 

Entrevista a José Mujica

"La historia no la hacen los hombres, sino las grandes causas"

El todavía presidente de Uruguay termina su entrevista con 'Público' hablando de su país, de su forma de vida e ideales, y de su pasado, presente y futuro.

ANA DELICADO Montevideo 03/12/2014 
En la tercera y última parte de la entrevista concedida a Público, Pepe Mujica habla de su país, de sus ideales pasados y actuales y de su austera forma de vivir. Asegura que no va a echar de menos ser presidente y que "la sobriedad" es su forma de luchar por la libertad. 
Antes hablaba de la utopía. Usted pertenece a la generación de la utopía, cuando estaba lejos del Gobierno. ¿Cómo se relaciona su actual ejercicio del poder con aquel hombre utópico?
Aquel hombre era un hombre joven y en el contexto de su época. Y en el contexto de su época nos parecía que el camino era mucho más corto y que estaba medio a la vuelta de la esquina. Después la historia se encargó de demostrarnos lo contrario. La Unión Soviética se desmoronó como un queso apolillado.
Ni siquiera nos dio la poesía de algunos tiros, aunque fuera. ¡No, nada! Entonces nos dimos cuenta de que el poder era una cosa mucho más distinta, más difícil, que tiene que ver con la construcción económica de una sociedad. Yo no abdico de mi manera de ver el socialismo, de lo que abdico es de la manera ingenua y pueril que teníamos. La historia se encargó de demostrarnos lo contrario.
¿Y dónde estaba esa ingenuidad?
La ingenuidad estaba en que nos parecía que la dictadura del proletariado era un camino notable que nos daba todas las explicaciones, y la verdad es que construyó un mundo que se desmoronó. La burocracia fue mas fuerte que lo otro. Ésa es la realidad de lo que nos pasó.
Ahora parece que hay gente que no quiere asumir lo que pasó. Aquello significó que íbamos por un camino que era errado: que el camino de la dictadura nos lleva de la mano al camino más bien de la burocracia, no del aumento de la libertad y de la igualdad entre los hombres.
 ¿Qué ha hallado en sus viajes por el exterior? Usted ha podido conocer a las grandes élites mundiales que más o menos marcan la pauta de lo que se está haciendo. ¿Qué le ha sorprendido a bien y a mal?
Lo que me ha sorprendido es el despilfarro que hay, el abuso, qué significan las instituciones que rodean la república. Por ejemplo. Voy a ver a la señora Merkel a Alemania. Me ponen 30 motos adelante y 30 atrás y me dan un auto como de aquí a allá, cuyas puertas pesaban cada una como 3.000 kilos.
No sé para qué todo eso. Y esto apenas es una anécdota. Pero si tú puedes llenar todo un sistema que vive rodeado de todas esas cosas, ¿qué sentido tiene? La verdad es que esta pregunta muchas veces me la hice. Cuando era joven, me la hice la primera vez que estuve en la Unión Soviética y me llevaron a un hotel que se llamaba Hotel Baltio, y había unas alfombras que me hacían cosquillas. Y pensé: "Hicieron una revolución socialista para tener hoteles de estos, ¿para qué?".
 ¿En algún momento ser presidente se ha impuesto sobre lo que usted haría como persona? ¿En algún momento tuvo que hacer cosas que no pensaba hacer o que le hicieran ruido?
Ah, sí. Permanentemente tienes que preocuparte, tienes que negociar, y tienes que aceptar que debes convenir con gente con la que estás en las antípodas.
Duro.
Muy duro, pero hay atrás montañas de puestos de trabajo, y creo que esa es una de las peores trampas que existen. No para mí, que soy viejo y las luces del centro no me confunden. Peligro para todo lo que puede ser una función de Gobierno, porque tienden la mesa, la mesa es espléndida, y es como si te dijeran: "Mira que para ti también hay", y tú tiendes a creer que esa mesa es tuya.
Esa mesa no es tuya. Sólo eres el invitado, y en todo caso, te tratan de usar, no hay que confundirse. Esa mesa es de ellos. Ése es un peligro.
¿Uruguay puede llegar a ser un país que viva de la industrialización, o como la gran mayoría de los países de América Latina, tiene que conformarse con su riqueza y exportarla, aunque le añada valor agregado?
Creo que el Uruguay es un país pequeño y como tal tiene que ser país exportador, pero tiene que luchar por vender cada vez mayor valor agregado y mayor calificación en el trabajo que vende. Pero si por industrialización entendés llenar de chimeneas, eso es discutible.
Si por industrializar entendés generar más valor en menos tiempo, ahí sí. Pero ¿qué tipo de industrialización? Menos parecido a la de San Pablo, y más parecida a la de Nueva Zelanda.
¿Por qué?
Porque es un país que tiene que agregar valor a las condiciones naturales que tiene, que no son extractivas, son complejas. Es decir, producir una carne cada vez más fina para venderla a los que tienen mayor poder adquisitivo.
Y si vos me apretás, te diría: vender la lengua trabajada en Japón, que es el país que paga más las lenguas, y el mondongo, vendérselo a los coreanos, y así, ir afinando cada vez más eso.
Y por eso intentan abrir un mercado con la Unión Europea. Pero ¿y el comercio Sur-Sur?
El comercio Sur-Sur también. Mirá que el mejor mercado que tenemos para el cordero son las parrilladas de San Pablo. Porque Brasil es tan grande, y nosotros somos tan pequeños, que tienen un mundo de ricos que es una Francia adentro visto su poder adquisitivo, y nosotros le podemos vender exquisiteces a esa gente, porque los muy ricos no compran, hacen experiencias. Y pagan. Entonces no tenemos que preocuparnos tanto de la cantidad sino de calidades cada vez más finas.
Esa libertad que usted afirma que nunca llegó a perder en la cárcel. ¿La ha llegado a perder en algún momento de su vida?
No. Yo soy un luchador. Mi forma de vivir es por la libertad. La libertad desde el punto de vista individual es tener la mayor cantidad de tiempo posible para gastarlo en las cosas que a nosotros nos gustan Eso no lo decide el mercado, lo decido yo. Elijo. Pero si tengo que trabajar para ganarme la vida, en el tiempo que estoy trabajando para ganarme la vida no soy libre. Estoy trabajando por necesidad. Ahora, si me hago una vida muy complicada, cuanto más aparatosa, más tiempo tengo que dedicar a atender todas esas complicaciones.
Es decir, la sobriedad para mí es una forma de luchar por la libertad. El dicho bíblico de que el hombre feliz no tenía camisa, si lo agarrás al pie de la letra, es un disparate, pero si lo profundizas, es una manera de ver la vida.
Sí.
Esta casita que ves tiene la piecita de la cocina, el hall, el dormitorio y el baño, y ahí vivimos mi vieja [su compañera Lucía Topolansky] y yo. Suponete que en vez de vivir acá, viviera en el palacete ése que ponen aquí para el presidente, con tres pisos. Para tomar un té, tendría que caminar tres cuadras, conseguir a alguien que venga. Yo soy veterano, tengo que orinar tres o cuatro veces a la noche, como todos los veteranos, y no me podría levantar a la noche en calzoncillos como hago ahora, porque me tendría que cuidar de la sirvienta.
No. Dejame vivir sencillo, con poca cosa, que van a decir que soy pobre, pero mi definición es la de Séneca: "Pobre es el que necesita mucho". Porque si precisas mucho, no te alcanza nada.
Igual me refería a la libertad de principios. Lo de tener un estilo de vida determinado para tener lo que uno quiere es loable. Pero la libertad que usted dice que no perdió ni en prisión, ¿la perdió siendo presidente?
Yo no dejo mis principios por el camino, no los negocio. Lo que pasa es que en la tarea del gobernar, estás obligado permanentemente a cosas que no tienen que ver con los principios, sino con los intereses de la gente. Estás tironeado y esclavizado por todas partes.
La sociedad no tiene nada de poético, la sociedad es demandante por todas partes. Siempre te está pidiendo más y exigiendo más. A veces con muchísima justicia, y otras no tanto. Y te lo tienes que bancar, y tienes que lidiar con eso. Por ejemplo, los señores anestesistas tienen el monopolio de hacer dormir a la gente en la operación, cobran una torta de guita [dinero] infernal, y te arman lío porque quieren organizarse para seguir cobrando más. Y tú dices: "Pero qué disparate", aunque precisas anestesistas. Entonces tienes que lidiar con ellos.
Si no, ¿cómo operas a la gente?. Ahí es donde se te entrevera la cosa, en la necesidad de la propia sociedad que te pone la vida fluyente y contradictoria. He visto a Obama tres veces. Cada vez que lo veo tiene más canas. Está peor que yo. A ese presidente lo tienen en cana [atrapado], un desastre. Se están vengando de que un negro llegara a presidente, no le dejan hacer nada.
Y usted, ¿va a echar de menos ser presidente?
¿Quién, yo? Al contrario. Es como cuando te ponés un par de zapatos nuevos y te lo sacas. Qué alivio. Es espamento [aspaviento], es vanidad.
Pero ser presidente puede ser mucho más. También es cambiar la vida de su sociedad. Llegó a la gran herramienta para darle derechos a la gente, que es por lo que luchó toda su vida.
Sí, pero tiene que seguir otro. La lucha es colectiva, dura mucho tiempo y va más allá de la vida de un hombre. El mejor dirigente no es el que hace más,  sino el que deja una barra que lo suplante con ventaja. Si cuando tú caes no hay alguien que diga: "Muerto el rey, viva el rey", y sigue, estás frito. La historia no la hacen los grandes hombres, la hacen las grandes causas. Y esa función es siempre colectiva.
by ANA DELICADO Montevideo 03/12/2014



José Mujica, o simplemente Pepe. 
Deja de ser Presidente de la República Oriental del Uruguay.
Este domingo 1 de marzo culmina el mandato presidencial de José Mujica en Uruguay. Como en un déjà vu, se reúnen sobre el estrado montado en la Plaza Independencia de Montevideo los mismos protagonistas que en 2010. Tabaré Vázquez, entonces el primer mandatario de izquierda en la historia del país, entregaba la banda presidencial a un "campesino gordito y simpático" -según la más reciente definición de Joan Manuel Serrat hecha pública en la capital uruguaya-.
Cinco años de gestión más tarde, la figura pública más particular que haya lucido el territorio más pequeño de Sudamérica, hará lo propio. Cederá el bastón de mando a Vázquez, conformando así un período de 15 años en que el Frente Amplio gobierna la nación.
En estos últimos cinco años, muchas luces y sombras han iluminado y oscurecido -según el cristal con que se observe- la figura de José Mujica. El hombre que posicionó a Uruguay en el mundo es tan capaz de crear un conflicto diplomático con Argentina a partir de sus exabruptos sobre la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner como de pronunciar uno de los discursos más brillantes que se hayan escuchado en los últimos tiempos, aplaudido de pie en la cumbre medioambiental Rio +20.
Es también la persona que convoca a Uruguay al director de cine Emir Kusturica, que está rodando un documental que gira en torno a la figura de Pepe Mujica, y es la misma persona que no tuvo reparos en bromear a horas de su retiro, "vuelvo a ser candidato en 2019" o de admitir que en la última reunión con su gabinete "nos tomamos unos vinos".
Así es Mujica, fácil de criticar para sus opositores, y digno de aplaudir para sus fervientes seguidores. Aquel "presidente más pobre del mundo" -tal como le bautizó el artículo de ELMUNDO.es- es capaz de donar gran parte de su salario para construir viviendas destinadas a los más necesitados, como de constituirse en frecuente interlocutor de Rockefeller, ya sea en Nueva York como en Punta del Este, el balneario más cotizado de Sudamérica.
Cuando inició su mandato, en marzo de 2010, recogió el guante de un país en crecimiento. Aupado en los precios de los commodities, Uruguay creció exponencialmente en sus aspectos macro a nivel económico, pero se le critica no haber acompasado ese 'viento de cola' con mejoras en la salud, educación, red vial o seguridad.
Aquel país de ganadería extensiva se transformó en un territorio donde la soja y el trigo reinaron durante años, y Mujica alentó ese cambio de la matriz productiva. Hoy, algunos productores revierten la orientación de sus suelos, y vuelven a la vaca y la oveja pues la soja no se paga tanto en el mercado de Chicago. El mismo Mujica que se reconoce como impulsor del cambio definitivo en la matriz energética nacional -se pasó de una dependencia atroz a una independencia absoluta- es tan capaz de ordenar la instalación de decenas de parques eólicos como de sostener en el cargo al ministro del Interior más criticado de las últimas décadas, Eduardo Bonomi.
El mismo que cambia, luego no cambia. Los problemas de seguridad asedian no solamente a las grandes urbes del país, sino que infestan cualquier punto del interior profundo. Asesinatos, rapiñas, crecimiento del sicariato en las zonas metropolitanas, violencia doméstica, proliferación de las bandas de narcotraficantes, armas en la calle. Así vive -en constante virulencia- la sociedad violenta que le deja Mujica a Vázquez y a sus 3,5 millones de habitantes.
Es el hombre que propuso el control y regulación de la marihuana por parte del gobierno, y el que promovió el matrimonio igualitario. Es el mismo hombre que no pudo llevar a cabo la tan ansiada reforma del Estado, y que observó impasible cómo el aparato estatal creció exageradamente convirtiendo al empleo público en el sueño de todo uruguayo que se precie de tal.

Comunicación irreverente

Luces y sombras. Este Mujica que deja su posición de Presidente también deja un estilo de comunicación irreverente y audaz. Sus opiniones eran vertidas en todo momento, sin importar las consecuencias. Es el hombre que no midió, jamás, las posibilidades de sus dichos. Difícil de transcribir, abusó de interjecciones e improperios, de modismos y uruguayismos. Volvió loco a cuanto traductor opere en la región y el mundo, y encandiló a todos los comunicadores que le visitaron en su chacra o en el edificio presidencial.
Cada frase que pronunció Mujica en estos años es perfectamente digna de un titular para los medios de prensa. Dueño de un lenguaje rico, cultivó un perfil de demagogia que nunca se molestó en contrarrestar. Pepe le habla -pues aún lo hace, a horas de levantarse del sillón presidencial- al campesino con su lenguaje más coloquial como al colega más encumbrado, con términos que extrae de sus lecciones de vida cultivadas a fuerzas de lectura en las cárceles más sombrías que le impuso la dictadura de los años 70 y 80.
"Seguramente que puedo parecer conservador, pero no creo en la magia de que la gente se pueda formar en soledad, sin el aporte colectivo de los demás". O bien "en el ser humano y las sociedades conviven en contradicción permanente el egoísmo y la solidaridad". También, "lo esencial y lo determinante es la voluntad creciente de darnos cuenta que solo la cultura, solo el cultivo y la predisposición a enfrentar a nuestro egoísmo nos dan condiciones para crear un hombre mejor; el hombre nuevo no es una utopía de llegar un día a un arco de triunfo y que esté todo arreglado, el hombre nuevo es el camino por ser menos porquería de lo que somos". Cada frase una luz, pronunciada en cualquier ambiente. Es algo que no sucederá jamás, pues Tabaré Vázquez se encargó de dejar en claro que no contestará preguntas de ningún comunicador fuera del ámbito ideal para ello, las conferencias de prensa.

Crecimiento cultural

Preocupado por la educación y el crecimiento cultural del país, la sombra del alto índice de repetición escolar le sigue muy de cerca. Mujica deja de ser presidente con la frustración de no haber podido incidir en la revolución educativa que había prometido. De 40 liceos que pensaba construir, solamente llegó a 9. De querer posicionar al Uruguay en la lista de los más alfabetizados y educados, solamente queda la intención. Violencia en las aulas, deserción escolar, menos docentes y peor capacitados. Sí deja detrás de su administración la Universidad Tecnológica del Uruguay (UTEC), un proyecto que busca llegar a todo el país con la descentralización educativa en carreras técnicas terciarias.
La luz le sigue de cerca, pues se retira con el 65% de aprobación popular, impensado en un país latinoamericano. Es la misma gente que le quería tributar un homenaje público en la plaza más tradicional de Montevideo, algo a lo que se opuso. Pero no estuvo lejos de su pueblo, pues en una de sus últimas actividades protocolares antes de terminar su mandato, el Presidente José Mujica participó del tradicional arriado del pabellón nacional en la Plaza Independencia. Allí se despidió de la ciudadanía: "Querido pueblo, gracias, gracias por tus abrazos, críticas, cariño y, sobre todo, gracias por tu hondo compañerismo cada una de las veces que me sentí solo".
Apegado a su pasado, es al mismo tiempo una persona que no reniega del futuro y sus cambios. A sus años, reformuló gran parte de su chacra para que algo más de 60 jóvenes reciban clases de educación agraria, en forma gratuita, de lunes a viernes. Esa misma visión de futuro le permitió pararse fuerte ante sus detractores muchas veces ubicados dentro de sus mismas tiendas políticas, y llevar adelante el proyecto para el puerto de aguas profundas en el departamento de Rocha, o la inversión millonaria de nuevas plantas procesadoras de pulpa de papel en Conchillas, o la reconversión del puerto de Montevideo, o tantos otros cambios que pueden sorprender al desprevenido visitante que aguarda encontrar un país en ostracismo. Nada de ello. A impulsos de Mujica, algo que no faltó en Uruguay fue inversión privada y participación pública.
"Al cabo de tanto trajín supimos que la lucha que se pierde es la que se abandona", expresó Mujica visiblemente emocionado en su último discurso público. "No hay ningún final sino el camino mismo al que muchos otros arrimarán lo suyo para continuar la lucha". Y fue allí donde lamentó que estos cinco años hayan pasado tan rápido, en una lucha permanente entre solidaridad y egoísmo. Dicho esto, la sombra. El país no logró despegar en su sistema de salud ni en su infraestructura vial. La bonanza económica no se tradujo en nuevas rutas, tan siquiera en viejas rutas reparadas a como de lugar. Los hospitales están derruidos, y la mugre campea donde los jóvenes se vuelven universitarios para luego ser médicos y cirujanos. No hay medicamentos en muchos centros de atención del interior del país, y un traslado sanitario entre Artigas y Montevideo puede insumir 10 horas. Y en ello Mujica nada pudo hacer.

Conflictividad laboral

El Mujica al cual se le crean canciones y documentales, el presidente más entrevistado de la región, aquel cuyo rostro luce en camisetas con la misma iconografía del Che Guevara, es el mismo que cerró la única aerolínea de bandera nacional, Pluna, envuelto en un escándalo del cual aún hay sospechas. Reconvirtió empresas fundidas y alentó su puesta en práctica cooperativa, pero culmina sus cinco años de gestión con el país envuelto en la mayor conflictividad laboral de la que se tenga memoria. Paros, ocupaciones, despidos masivos, seguro de paro en frigoríficos y otras industrias, opacan el ítem 'Trabajo' en su carrera.
Luces y sombras. Promotor inclaudicable de la integración latinoamericana, ha sido y es fuente de consulta por parte de sus pares. Desde Evo Morales hasta Rafael Correa, los mandatarios del continente le admiran y le instan a solucionar conflictos internacionales o crisis políticas y sociales intramuros. Nominado desde Alemania para el Premio Nobel de la Paz, se aferró a su viejo VW Fusca por el cual millonarios árabes ofrecieron un millón de dólares.
Y más. En su casa anda vestido a la usanza campesina, descalzo o en alpargatas. Despeinado, de barba, con su vieja perra Manuela como fiel testigo del modo más costumbrista de vivir, no dejó de cultivar en su huerta. Con sus flores se crearon perfumes, y con sus frases se hicieron canciones. Por su despacho pasó Sean Penn y Calle 13, futbolistas, presidentes del mundo.
Y pasaron niños de escuelas rurales que tuvieron cero ausencia en el año escolar. Y tomó mate con los gauchos en el campo, y no utilizó guardia personal en sus viajes. E insultó, y luego pidió perdón. E insultó a algún que otro comunicador, y luego no pidió disculpas. Concedió entrevistas a todas las revistas del mundo, y a todos los semanarios de pueblo adentro.
Cuando se le hizo autostop en la ruta ordenó a sus vehículos que recogieran al infortunado. Y prometió volver en 2019, y luego dijo que era una broma de fin de mandato. Y volverá a hacer política este 2 de marzo, cuando encare una gira por los 19 departamentos del país para ayudar a sus correligionarios en las próximas elecciones municipales.
Y votará a su mujer, Lucía Topolansky, que es candidata al gobierno de Montevideo. Y será político nuevamente, con una mayoría abrumadora de su sector dentro de la izquierda vernácula. Y entre luces y sombras, será el presidente más particular que haya tenido Uruguay desde 1830, el año en que comenzó su vida institucional como tal. Entre luces y sombras, deja de ser Presidente de la República Oriental del Uruguay. José Mujica, o simplemente Pepe. 
by DINO CAPELLI
< >

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada