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conAdios Miguel Narros Barrios





El director de teatro Miguel Narros puso en escena, entre otros textos,Réquiem por una mujer, de W. Faulkner; Soledad, de Unamuno; ¿Quiere usted jugar conmigo?, de Achard; El triunfo del amor, de Marivaux; Historia de un soldado, de Stravinski-Ramuz; Sabor a miel, de Shelag Delaney (primera versión); Fedra, de Unamuno; Antígona, de Anouilh (primera versión); La rosa tatuada, de Tennessee Williams; El auto de la pasión, de Lucas Fernández; La señorita Julia, de Strindberg; Las tres hermanas, de Chéjov; Las mujeres sabias, de Molière; El caballero de Olmedo, de Lope de Vega (primera versión); La dama duende, de Calderón; Antígona, de Anouilh (primera versión) y La posadera, de Goldoni.

Dirigió el Teatro Español, de 1967 a 1971, Numancia, de Cervantes; El burlador de Sevilla, de Tirso de Molina; El rey Lear, de Shakespeare (primera versión); El rufián Castrucho, de Lope de Vega; Las mocedades del Cid, de Guillén de Castro; El sí de las niñas, de Moratín (primera versión); La paz, de Aristófanes; La marquesa Rosalinda, de Valle-Inclán, y El condenado por desconfiado, de Tirso de Molina.
Otros trabajos de dirección: Sabor a miel, de S. Delaney (segunda versión);Hedda Gabler, de Ibsen; El hospital de los locos, de Valdivielso; La cocina, de Wesker; Antígona, de Anouilh (segunda versión); Los gigantes de la montaña, de Pirandello; Retrato de dama con perrito, de Luis Riaza;Macbeth, de Shakespeare; Hederá, de Ignacio Amestoy; El rey de Sodoma, de Arrabal; La Chunga, de Vargas Llosa.
En el Teatro Estable Castellano (1978-1980) dirigió: Así que pasen cinco años, de Lorca (primera versión); El tío Vania, de Chéjov; La dama boba, de Lope de Vega, y con Teatro del Arte (1981-1083): Danza macabra, de Strindberg; Seis personajes en busca de autor, de Pirandello (primera versión); El rey Lear, de Shakespeare (segunda versión); Don Juan Tenorio, de Zorrilla, y Final de partida, de Beckett.
En su segunda etapa como director del Teatro Español (1984-1989) montó: Bohemios, de Perrín y Palacios; El castigo sin venganza, de Lope de Vega; El concierto de San Ovidio, de Buero Vallejo; El sueño de una noche de verano, de Shakespeare; La malquerida, de Benavente; Largo viaje del día hacia la noche, de O'Neill; Así que pasen cinco años, de Lorca (segunda versión); Rosa de amor y fuego, conciertos de Ana Belén, y Homenajes a Lorca, Yerma.
Otros trabajos de dirección: Medea para el Ballet Nacional de España; Don Juan Tenorio, de Zorrilla para el Teatro Nacional de Venezuela; Yo elegí el flamenco para el Ballet de Yoko Komatsubara; Combate de negro y perros, de Koltès (CDN); El caballero de Olmedo, de Lope de Vega (segunda versión)
(CNTC)Las de Caín, de Hnos. Álvarez Quintero (CAT); La gallarda, de Alberti, Expo 92; Fiesta barroca, Madrid Capital Cultural de Europa 1992; La truhana, de Antonio Gala; Casi una diosa, de Jaime Salom; A puerta cerrada, de Sartre; Marat-Sade, de Peter Weiss (CDN); Los bellos durmientes, de Antonio Gala; La gitanilla, de Cervantes, para el Ballet Nacional de España;El yermo de las almas, de Valle-Inclán (CNTC.; Yerma, de F. G. Lorca (CAT);La estrella de Sevilla, de Lope de Vega (CNTC); Jugar con fuego, de Barbieri, Teatro de la Zarzuela; La realidad iluminada, Homenaje Buero Vallejo; La dama no es para la hoguera, de Christopher Fry; Los puentes de Madison, de Robert James Waller; El burlador de Sevilla, de Tirso de Molina, (CNTC); Carmen Carmela, con Antonio Canales; Ay, Carmela, de José Sanchis Sinisterra; Móvil, de Sergi Belbel; El beso de Judas, de David Hare;La cena de los generales, de José Luis Alonso de Santos; Fedra, ballet flamenco; La abeja reina, de Charlotte Jones, y Los negros, de Jean Genet.
Con Producciones A. D´Odorico-Compañía Miguel Narros (1993-2006) ha firmado los siguientes montajes: La doble inconstancia, de Marivaux; Seis personajes en busca de autor, de Pirandello; La discreta enamorada, de Lope de Vega; El sí de las niñas, de Moratín (segunda versión); La vida que te di, de Pirandello; El rey Lear, de Shakespeare (tercera versión); Los enamorados, de Goldoni; Mañanas de abril y mayo, de Calderón; Panorama desde el puente, de Arthur Miller; Tío Vania,de A. Chéjov; El sueño de una noche de verano, de Shakespeare; Doña Rosita la soltera, de Lorca, ySalomé, de Oscar Wilde.

Miguel Narros obtuvo numerosos premios, entre los que destacan: Medalla de oro de la ciudad de Valladolid (tres ocasiones); Premio Nacional de Teatro (dos ocasiones); Premio El Espectador y la Crítica (dos ocasiones); Chevalier de L´Ordre des Arts et des Lettres de Francia; Premio Corral de Comedias de Almagro (junto a Andrea D’Odorico), Premio Max de teatro, mejor dirección por Panorama desde el puente; Premio de las Artes 2004 de Castilla la Mancha, por su trayectoria profesional y Premio Max de Honor en 2009 y la semana pasada el Premio Fuente de Castalia la noche de su estreno de La dama duende.





Miguel Narros es una de las escasas leyendas vivas del teatro español contemporáneo. A sus 80 años despliega una actividad que pocos directores escénicos, aún siendo más jóvenes, podrían soportar. El jueves estrenó en Sevilla su última puesta en escena, La Reina Abeja, de Charlotte Jones, con Verónica Forqué al frente del reparto. Y mientras la montaba le han entrado ganas de hacer Hamlet porque ha encontrado "paralelismos entre ambas obras".
El lunes recibirá en Las Palmas de Gran Canaria el Premio de Honor de los Max, instaurados por la SGAE. Lo recogerá con una muleta, ya que aún está convaleciente de una reciente rotura de peroné y lo dedicará "a la gente que uno tiene cerca, a Andrea y a Celes", dice en referencia a Andrea D'Odorico, su escenógrafo de cabecera desde hace casi medio siglo, y a su marido.
Este galardón, que viene a sumarse a los muchos que ha recibido a lo largo de su vida, se le concede por toda una trayectoria profesional.La de este madrileño ha sido intachable.
Desde muy joven tuvo clara su vocación. Cursó estudios en el Real Conservatorio de Música y Declamación, antes de seguir su formación en Francia. Con el tiempo se convirtió en catedrático de la Real Escuela Superior de Arte Dramático, pero su gran proyección le ha llegado por sus numerosos montajes de grandes clásicos y autores contemporáneos para el Teatro Español Universitario, Pequeño Teatro, Teatro Estudio de Madrid, Teatro Estable Castellano, Teatro Español (que dirigó en dos ocasiones), Centro Dramático Nacional, Compañía Nacional de Teatro Clásico, entre otros muchos escenarios españoles e internacionales.
"He recibido el Max de Honor con mucha alegría, porque en él está involucrada la gente de teatro", dice Narros, quien se queda pensativo y añade: "Claro que esto me empuja a hacer balance, aunque sea de manera inconsciente". Y ese balance es el de una persona a la que el ego no ha devorado. "En lo profesional ha habido un poco de todo, cosas discutibles, otras menos, unas bien y otras mal... es toda una vida y el hombre tiene derecho a equivocarse", dice con esa voz sugerente que siempre ha poseído. También en lo personal surge el balance y añade: "Me han ayudado mucho a no estar inactivo y seguir al pie del cañon, eso es muy positivo".
Donde no ha habido bandazos y se ha mantenido como una roca ha sido con su profundo compromiso con la sociedad que le ha tocado vivir: "Y creo que lo mantendré mientras esté activo; si hago un Macbethtengo que tener en cuenta la sociedad a la que va dirigido el espectáculo, y el compromiso político me lo da servido mi oficio, ya que todas las obras de teatro, todas sin excepción, tratan de los problemas del hombre por lo que son políticas y, quieras o no, hay que tomar una postura política, no una postura de partido, que eso no lo he hecho nunca".
Siempre tiene en la recámara varios títulos a los que le gustaría enfrentarse. "No sólo están los grandes textos universales, sino muchas obras que a lo mejor hoy no conozco o que te ofrecen y son auténticos juguetes". El próximo es un texto al que ya se enfrentó: Fedra, que abordará con música de Enrique Morente, que es otro entusiasta y ha compuesto todo prácticamente nuevo.
Muchos proyectos se quedarán por el camino. No tiene un teatro público y debe adaptarse a las posibilidades de una empresa privada. "Tengo mis resquemores sobre cómo se llevan las políticas teatrales, creo que se hace con una gran desigualdad, no se tratan igual los proyectos de cualquier ciudadano de cualquier región que los de un catalán, que cuentan con la admiración de la Administración central mientras que nosotros no".
Para él, el teatro sirve para educar. "Los inquisidores dijeron que el teatro era una escuela de malas costumbres y lógicamente, casi todo lo que prohíbe la Iglesia, por desgracia, sirve para educar y es bueno para el ser humano", y añade socarrón, "no hay más que imaginar a los nazarenos con un lacito blanco en el cucurucho, han pasado 2.000 años, ¡y qué poco han evolucionado! En un momento en que se está a punto de saberse algo grande si se descubre qué hay en los agujeros negros, ellos siguen con sus chorradas y diciendo cosas como lo de los preservativos, algo que va a provocar muchísimas muertes".
ROSANA TORRES

Desde finales de los años 50 llevaba Miguel Narros (Madrid, 1928) sin acercarse a este clásico de Calderón de la Barca. La dama duende que lleva a la ciudad complutense tiene por vocación sorprender a los públicos de hoy. Y no es una frase hecha. Narros cree que los clásicos hay que hacerlos pensando en el espectador del momento. “El texto varía según las exigencias de cada situación, la que monté entonces era muy naif, la de ahora es más realista, tiene mucho tiento y fantasía”. Por eso, Pedro Víllora, autor de la versión, considera que el montaje engarza en la obra, integrada en las de comedia de capa y espada, “multitud de argumentos aún vigentes en lo que representa una indagación sobre el azar”. Así es como Narros, el gran veterano de nuestra escena, pone toda su sabiduría y experiencia en el montaje, cuyos personajes principales están encarnados por Diana Palazón, Mona Martínez, Emilio Gómez, Chema León e Iván Hermes.

Pregunta.- ¿Cuál es la fuerza oculta del teatro de Calderón?
Respuesta.- La de sus textos. Todos los genios son genios por su capacidad de variación y porque están llenos de cosas en su interior que les hacen intempestivos. Lo que une todas sus creaciones es el reflejo de las necesidades del ser humano. En sus obras, el hombre y la mujer se entienden mejor.

P.- ¿Enredo y azar son en este montaje una misma cosa?
R.- Bueno, van cogidos de la mano. La protagonista, doña Ángela, se aburre muchísimo y decide vivir lo que ha ideado. El enredo no hace sino meterla en ese juego. Es la primera vez que una obra se escribe a favor de los derechos de la mujer. Durante toda la función el erotismo está presente. Hay cuatro historias de amor paralelas que muestran al solitario fogoso, al romántico, al realista y al carnal. 

P.- ¿Qué nos dice La dama duende en estos días de crisis y subidas de IVA?
R.- Que por muy malos que sean los tiempos hay que seguir haciendo las cosas de la mejor manera posible. El arte no debe estar sometido a recortes. Los políticos tienen que ser conscientes de lo que cuesta hacer las cosas. Deben tener sensibilidad a la hora de tomar ciertas decisiones...

P.- Desde su experiencia, ¿cómo ve el teatro en estos momentos?
R.- Fatal. Se lo están cargando con una forma de pensar que es errónea. En el teatro hay una parte que es entretenimiento y ocio pero otra que también tiene por función hacer pensar a la gente. Y esto no se puede obviar. La subida del IVA estrangula a compañías y teatros. No hay forma humana de poder hacer frente a esta iniciativa. Los políticos han de reaccionar. Por eso creo que las administraciones tienen la obligación de proteger el teatroya que un pueblo sin cultura es un pueblo que agoniza.

P.- ¿Ve diferencia entre el teatro público y el privado?
R.- Sí, el teatro público debe abordar proyectos que desde la empresa privada nunca se harían. No sólo es cuestión de dinero. Algunos textos y el trabajo de muchos dramaturgos nunca verían la luz sin el teatro público. Me resultan reconfortantes las nuevas formas de hacer teatro en estos momentos de escasez porque significa que la gente tiene necesidad de seguir haciendo cosas. Las nuevas tecnologías, por ejemplo, están ayudando a que el teatro evolucione al mismo tiempo que lo hace la sociedad.


JAVIER LÓPEZ REJAS


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